Científicas argentinas encontraron compuestos activos
insecticidas en plantas nativas como la sombra de toro, la santa rosa y la
yerba lucera. Comprobaron en laboratorio su eficacia contra plagas como el
gusano cogollero del maíz.
La
investigación cuenta con varias ventajas, entre las que se encuentra la
posibilidad de cultivar de manera orgánica los cultivos de gran escala como el
maíz, algodón y soja orgánicos, sin agroquímicos, aspecto muy valorado en los
mercados de exportación de granos.
El maíz es
uno de los cereales más cultivados en el mundo; ocupa la tercera posición luego
del arroz y del trigo. Además, Argentina se ubica en un lugar destacado en la
producción del grano, luego de Estados Unidos, China, Unión Europea, Brasil y
México. Teniendo en cuenta que este año se eliminó el impuesto a las
exportaciones del maíz y que las hectáreas cultivadas están en permanente
extensión, se vuelve estratégico combatir las plagas que dañan este grano.
Investigadoras
tucumanas del Instituto de Química Orgánica de la Facultad de Bioquímica,
Química y Farmacia (FBQF) de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) estudian
propiedades insecticidas en plantas nativas de Argentina y de Bolivia. A partir
del uso de compuestos puros extraídos de plantas como la santa rosa, la sombra
de toro y la yerba lucera, comprobaron que matan o alejan a las larvas del
cogollero del maíz, plaga que afecta tanto a este cultivo como al de la soja y
el de algodón. Además, el equipo demostró la actividad insecticida de estos
compuestos sobre la mosca de la fruta, otra plaga que afecta a cultivos de
citrus, durazno y guayaba.

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