Ya que vamos a tener los chicos en casa,
abuelos y abuelas, tíos, padres, hermanos… por qué no regalarnos unos días de
SALUD con estas propuestas:
Te propongo el desafío de tratar de probar que cualquier
persona sin experiencia previa y con voluntad puede reencontrarse con la
naturaleza y alimentarse de una manera más saludable y sustentable.
La horticultura es más sencilla
de lo que uno cree, es económicamente viable, te devuelve rápidamente el tiempo
y el dinero invertido, te permite comer más sano, sin agroquímicos, pesticidas
y conservantes. Las frutas y verduras que cultivas en tu propia huerta
tienen un sabor increíble, muy superior a las que solemos comprar en los
supermercados. Esto sucede, porque los tiempos entre la recolección, envasado,
transporte, venta mayorista y minorista suelen ser de varias semanas. Para que
la fruta y verdura lleguen a nuestro hogar en condiciones razonables para ser
consumida, tiene que ser cosechada aún estando verde. Una fruta que termina de
madurar en la planta es más dulce, tiene un sabor más intenso y mejor calidad
de nutrientes. Quien alguna vez haya probado un tomate recién cosechado, se da
cuenta que el sabor es tan distinto del que compra en el supermercado que hasta
parece otra variedad. Si tenés ganas de cultivar y disfrutar de tus propias
verduras lo podés hacer tanto en el balcón de tu departamento, en una sección
del jardín de tu casa, quinta de fin de semana o acuerdo de por medio, en lo de
tu vecino.
Si tu balcón cuenta con al menos
4 o 5 horas diarias de sol directo, podés cultivar prácticamente cualquier tipo
de hortaliza. Si tenés unas 3 horas, podés plantar algunas verduras de hoja
como lechuga y rúcula. Con menos de 3 horas probablemente sólo puedas plantar aromáticas. Podés usar cualquier recipiente o macetero con una
profundidad no menor a 15 cm. Si vas a cultivar tomates, zanahorias u otras
hortalizas de gran desarrollo radicular, te recomiendo una profundidad no menor
a 35 cm.
Si quieres saber cómo
organizar tu huerta para aprovechar mejor el espacio y planificar rotaciones
para no agotar el suelo, es conveniente tener en cuenta la exigencia de
nutrientes y no repetir la misma familia de hortalizas en el mismo lugar. Además
intentaremos crear asociaciones
beneficiosas entre las plantas que eviten plagas y
enfermedades y favorezcan un ecosistema que se autoequilibra. Ejemplo:
Si sembramos una hilera de zanahoria y a la par lechuga, estamos aprovechando
el espacio y si a esto le sumamos todas las hojas caídas y el pasto cortado,
estamos impidiendo el crecimiento de los yuyos sin utilizar venenos.
El corazón de una huerta orgánica son las
composteras. Allí se tiran todos los desechos orgánicos de la casa, exceptuando
carne, hueso y grasa. Una compostera bien mantenida no desprende olores
desagradables y aporta todos los nutrientes que necesita nuestra huerta. Por
otro lado, el compostaje disminuye en más de un 80% los residuos que
habitualmente se lleva el servicio de recolección pública, reduciendo la huella
de carbono y contribuyendo al cuidado del ambiente. Y si a esto le
sumamos bosta de vaca, caballo, que podamos
conseguir, vamos a tener un compost rico para alimentar nuestro suelo.
Si en tu
jardín o en algún baldío reconocés una planta de hojas grandes y peludas, cuya
flor es violeta, se trata de la Borraja. La podés utilizar igual que la acelga
para rellenar pastas, buñuelos o tortillas y tiene grandes beneficios para
nuestra salud (si deseas ampliar tus conocimientos comunícate conmigo y te
amplio la información)
El insumo principal de nuestra huerta son las
semillas… ustedes lo tienen resuelto comunicándose conmigo o con cualquier
promotor del INTA, que lo van a encontrar en cada Localidad. El kit del INTA de
otoño-inverno 2017 contienen semillas de: acelga, radicheta, arvejas, cebolla,
espinaca, caléndula, haba, lechuga, perejil, puerro, rabanito, remolacha,
repollo y zanahoria.
Como siempre las semillas están a su disposición en forma
gratuita, para quien las desee se pueden comunicar a:
Mely Plato,
Promotora del INTA y Conductora Radial.