lunes, 16 de julio de 2018

Si se te brotan las cebollas…


Al final de su periodo de conservación las cebollas suelen brotar. Vemos como aparece un pequeño apéndice verdoso que sale de la parte de arriba del bulbo. Ese pequeño brote crece consumiendo las reservas almacenadas en el bulbo. Sirve como almacén de alimento para que la cebolla pueda brotar —ya que no tiene hojas para realizar la fotosíntesis— y comenzar la segunda parte de su ciclo, que es cuando florece y podremos recoger sus semillas.
Pasos para plantarla
Para plantarla y que siga desarrollándose, solo necesitamos un poco de tierra —en una maceta o en el suelo de la huerta—.
 Tomamos la cebolla tal como está y la colocamos sobre la tierra, previamente removida, dejando el brote verde hacia arriba.
 La apretamos con la mano para que se introduzca un poco en la tierra y le añadimos un poco más de tierra alrededor pero sin llegar a cubrir el brote.
Podemos tapar todo el bulbo o dejarlo enterrado solo hasta la mitad.
 A continuación regaremos ligeramente para que la tierra se humedezca y se asiente.
Esto hará que la humedad llegue a la zona inferior del bulbo activando de nuevo el crecimiento de las raíces. Si las condiciones son favorables, en unos pocos días la planta habrá arraigado en el suelo y pronto notaremos un rápido crecimiento.
Qué ocurre si no plantamos una cebolla brotada
Lo que ocurrirá es que el brote crecerá mientras disponga de los nutrientes y el agua que le aporta el bulbo. Al tiempo, éste último irá mermando, haciéndose cada vez más pequeño y ligero. Si lo tocamos notaremos que ya no está firme, como si lo hubieran vaciado —en realidad eso ha pasado—. Cuanto más grande sea el bulbo, más podrá crecer el brote por que tendrá mayor cantidad de nutrientes a su disposición. Podemos comernos sus brotes ya que tienen un sabor y un aroma intensos ideales para condimentar la comida, en revueltos o en ensalada.

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