miércoles, 12 de diciembre de 2018

HUERTA EN VERANO ¿QUÉ HACEMOS?


Nuevamente llega este tiempo y la huerta nos muestra su lado “más amable”

El período primavera-verano se destaca por la disponibilidad de luz solar, una condición indispensable para que crezcan las hortalizas de fruto como zapallos, zapallitos, pepinos, sandías, melones, tomates, berenjenas, pimientos, porotos y maíces. De igual modo, prosperan otras especies como albahaca, radicheta, rúcula, acelga, batata y papa.

Las hortalizas de época necesitan calor y más de 8 horas de sol para un crecimiento saludable. La demanda de intensidad depende del tipo de hortalizas: las de fruto son las más exigentes y se ubican en la zona más soleada de la huerta, mientras que las de raíz se adaptan a un sector intermedio.

Con respecto a las hortalizas de hoja, requieren menos luz y permiten aprovechar los lugares de sombra. No obstante, debemos mover las plantas cuando se vuelven pálidas, ya que es un síntoma de que la intensidad de luz es insuficiente.

Es muy importante el estado nutricional del suelo para tener éxito en el cultivo y la incorporación del compost –antes de la siembra– como estrategia fundamental para restituir y mantener la fertilidad del suelo. El agregado de compost o de lombricompuesto le asegura a la planta una nutrición equilibrada y un rápido crecimiento inicial.

Una estrategia para que las plantas crezcan más rápido es colocar las semillas en un tazón con agua durante dos días. Esta técnica agiliza el proceso de germinación y permite que los cultivos cubran con mayor uniformidad la superficie.

Además recomiendo la adopción de la “falsa cama” para disminuir la población de malezas y evitar que no compitan con los cultivos. Esta práctica consiste en trabajar el suelo, darle un tiempo –cerca de una semana– para que las malezas germinen y eliminarlas con la ayuda de un rastrillo. Luego resta regar y sembrar las especies que nos interesan en la huerta.

Por último: debemos proteger el suelo con coberturas de alrededor de 2 cm compuesta por restos orgánicos como paja, hojas, cáscara de arroz, pasto seco, yerba, etc. Esto disminuye la velocidad de impacto de la gota de lluvia, evita la erosión, favorece la penetración de agua en el suelo y mejora la economía de humedad en la planta.

Además de conservar la humedad en el suelo, también protege los cultivos en tiempos de alta temperatura. En verano, cuando los rayos de sol son muy fuertes, recomendamos armar reparos con ramas, arpillera o mediasombra y aprovechar los espacios de sombra.

Más allá de los cultivos de verano, tenemos la posibilidad de recuperar las plantas que quedaron del invierno para producir semillas. Si bien muchas de las plantas pueden ser recolectadas para consumir, siempre es útil dejar algunas para que puedan completar todo su ciclo y así lograr la autoproducción de semillas.

Esta práctica puede aplicarse a especies como rabanito, acelga, lechuga, perejil y rúcula. También se adapta a habas y arvejas para las que debemos dejar algunas vainas en la planta y cosecharlas cuando ya estén secas.

Me despido y te recuerdo que ya podes acceder al kit de semillas gratuitas del INTA primavera-verano.
Como siempre, para quienes las deseen se pueden comunicar a través de:
Facebook: Mely Plato Radio
Mail:
 
platomely@yahoo.com.ar
Página: www.melyplato.com.ar
Mely Plato, promotora del INTA y conductora radial.


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