Nuevamente
llega este tiempo y la huerta nos muestra su lado “más amable”
El período
primavera-verano se destaca por la disponibilidad de luz solar, una condición
indispensable para que crezcan las hortalizas de fruto como zapallos,
zapallitos, pepinos, sandías, melones, tomates, berenjenas, pimientos, porotos
y maíces. De igual modo, prosperan otras especies como albahaca, radicheta,
rúcula, acelga, batata y papa.
Las
hortalizas de época necesitan calor y más de 8 horas de sol para un crecimiento
saludable. La demanda de intensidad depende del tipo de hortalizas: las de
fruto son las más exigentes y se ubican en la zona más soleada de la huerta,
mientras que las de raíz se adaptan a un sector intermedio.
Con respecto
a las hortalizas de hoja, requieren menos luz y permiten aprovechar los lugares
de sombra. No obstante, debemos mover las plantas cuando se vuelven pálidas, ya
que es un síntoma de que la intensidad de luz es insuficiente.
Es muy
importante el estado nutricional del suelo para tener éxito en el cultivo y la
incorporación del compost –antes de la siembra– como estrategia fundamental
para restituir y mantener la fertilidad del suelo. El agregado de compost o de
lombricompuesto le asegura a la planta una nutrición equilibrada y un rápido
crecimiento inicial.
Una
estrategia para que las plantas crezcan más rápido es colocar las semillas en
un tazón con agua durante dos días. Esta técnica agiliza el proceso de
germinación y permite que los cultivos cubran con mayor uniformidad la
superficie.
Además
recomiendo la adopción de la “falsa cama” para disminuir la población de malezas
y evitar que no compitan con los cultivos. Esta práctica consiste en trabajar
el suelo, darle un tiempo –cerca de una semana– para que las malezas germinen y
eliminarlas con la ayuda de un rastrillo. Luego resta regar y sembrar las
especies que nos interesan en la huerta.
Por último:
debemos proteger el suelo con coberturas de alrededor de 2 cm compuesta por
restos orgánicos como paja, hojas, cáscara de arroz, pasto seco, yerba, etc.
Esto disminuye la velocidad de impacto de la gota de lluvia, evita la erosión,
favorece la penetración de agua en el suelo y mejora la economía de humedad en
la planta.
Además de
conservar la humedad en el suelo, también protege los cultivos en tiempos de
alta temperatura. En verano, cuando los rayos de sol son muy fuertes, recomendamos
armar reparos con ramas, arpillera o mediasombra y aprovechar los espacios de
sombra.
Más allá de
los cultivos de verano, tenemos la posibilidad de recuperar las plantas que
quedaron del invierno para producir semillas. Si bien muchas de las plantas
pueden ser recolectadas para consumir, siempre es útil dejar algunas para que
puedan completar todo su ciclo y así lograr la autoproducción de semillas.
Esta práctica
puede aplicarse a especies como rabanito, acelga, lechuga, perejil y rúcula.
También se adapta a habas y arvejas para las que debemos dejar algunas vainas
en la planta y cosecharlas cuando ya estén secas.
Me despido y te recuerdo que ya podes
acceder al kit de semillas gratuitas del INTA primavera-verano.
Como siempre, para quienes las deseen se pueden comunicar a través de:
Facebook: Mely Plato Radio
Mail: platomely@yahoo.com.ar
Página: www.melyplato.com.ar
Como siempre, para quienes las deseen se pueden comunicar a través de:
Facebook: Mely Plato Radio
Mail: platomely@yahoo.com.ar
Página: www.melyplato.com.ar
Mely
Plato, promotora del INTA y conductora radial.

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