Hormigas en paseo de compras en la abonera:
Primero irán de paseo, a recolectar
alimentos. Y si le gustan las
condiciones de la abonera, tomarán la decisión de afincarse allí. Esto no habla muy bien del huertero/a: Ha descuidado el nivel de humedad de la
abonera:
Debe saber, que las hormigas podan las plantas
y se llevan las hojas al hormiguero, donde cultivan un hongo que les sirve de
alimento. Y qué lugar mejor para criar
el hongo que en una abonera donde hay alimento de sobra. Aplicando la logística inversa, mudan el
rancho hacia el alimento. Por más
bohemio que sea el horticultor, deberá sacar las hormigas de allí. Además de
alterar el proceso de la abonera, harán un enorme hormiguero y cuando tengan
poco alimento irán a desayunar a la huerta.
Ante esta situación tiene dos medidas
sencillas: Si sólo van por comida,
aumente el nivel de humedad de la abonera regando con mayor frecuencia. ¿Que
había que regar la abonera? Bueno,
se lo recordaron las hormigas. Verá que
ni bien sube la humedad (tampoco exagere, la abonera no es una pecera)
desaparecerán. Las hormigas son trabajadoras (así dicen) pero no tontas. Buscarán otro lugar para merendar. Haga lo posible para que lo busquen fuera de
su huerta.
Las ocupas:
Si su abonera ya es una casa tomada, no le
quedará otra medida que removerla.
Empuñe la horquilla o la pala y ponga la abonera boca arriba. En la medida que la vaya removiendo, riéguela
con suavidad para que tome el grado de humedad que necesita: debe sentirse
húmeda al tacto, pero si toma un puñado del abono y lo exprime entre sus manos,
no debe chorrear agua (cuidado que no le
piquen las hormigas, aunque el ácido fórmico es bueno para tratar el reuma).
No agregue ningún producto, porque por más
inocuo que sea, quedará incorporado al abono y de allí irá a las plantas y a su
plato de comida. Además destruirá otros
insectos que trabajan en la abonera. Si al terminar el trabajo le duele la
cintura, seguro que a partir de ahora cuidará más la abonera.


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