miércoles, 20 de mayo de 2015

¿Te animas a cultivar algo distinto este invierno, en la cocina de tu casa? Si lo haces espero fotos…



Voy a mostrarles dos formas distintas de cultivar ajos en casa. ¿Cuántas veces los ajos que guardas acaban brotando antes de que los uses? Una forma de aprovechar esos ajos germinados es de la siguiente manera: cultivarlos sin tierra para que produzcan altos brotes que podes cortar para usar en la cocina. Los brotes verdes de ajo tienen un sabor más suave que el propio ajo y  resultará más digestivo.
El proceso es tan sencillo como colocar los dientes germinados o una cabeza de ajos completa en un vaso o taza de cristal. Colocas  un poco de agua, que cubra sólo la parte por donde estaban las raíces de los ajos. Los dejas en un lugar soleado o a media sombra y en muy poco tiempo de estos ajos brotarán raíces y tallos. Cuando los tallos midan unos 8 cm ya podes comenzar a recortarlos, siempre corta menos de 1/3 del tallo. El agua debes cambiarla en cuanto la veas un poco turbia. 

Pero también podes cultivar tus propios ajos en tierra, es muy fácil y tendrás así tu cosecha de ajos en casa. En una maceta podes tener suficiente producción para tu consumo habitual. 
Elegí una maceta con suficiente profundidad y anchura. Una caja de madera como la del ejemplo es una buena y económica zona de cultivo para tus ajos. Asegúrate de que el contenedor tenga agujeros de drenaje. Realiza unos orificios con un palo o con el dedo en el suelo de la maceta. 

Coloca un diente de ajo en cada orificio, con la parte de las raíces hacia abajo y la zona por donde brotan los tallos hacia arriba. Deben quedar unos 2.5 cm de tierra por encima de cada diente y debes plantarlos con la suficiente separación para que crezcan cómodamente. A unos 5 cm del borde de la maceta y unos 12 cm de separación entre cada diente de ajo.
Regaremos el cultivo y si estamos en una zona fría cubriremos con pasto seco para que no sufran. Ahora bien en cuanto suban las temperaturas lo retiraremos de inmediato, ya que el gran enemigo de los ajos son los mohos. El suelo debe estar siempre húmedo pero sin encharcamientos. Cuando el tercio inferior de las hojas comienzan a amarillear los ajos ya estarán listos para ser cosechados, esto suele ocurrir a principios del verano.

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