Tomá el control de tu vida y tu
salud utilizando aromatizantes naturales. Los aromatizantes comerciales son tan
dañinos para el ambiente como para tu salud. De hecho, los productos de
limpieza químicos y aromatizantes en aerosol pueden causar
problemas respiratorios. Estas recetas, al contrario, son
completamente naturales y no tóxicas.
Aromatizante
multiusos: Es fácil hacer un
aromatizante para refrescar cualquier lugar con un atomizador. La manera más
sencilla es llenar el atomizador con agua y unas gotas de tu aceite esencial
preferido. Empezá con diez gotas de esencia para un atomizador de medio litro,
luego ajustá las proporciones a tu gusto. Agítalo antes de usar.
Si
preferís, en vez de utilizar aceites esenciales usa jugo de limón. Primero
disolvé dos cucharadas de bicarbonato de sodio en dos tazas de agua caliente,
después agregá media taza de jugo de limón. Permití que se enfríe y agítalo
antes de usar.
Aromatizante decorativo: Mezclá dos partes de arena con una parte de bicarbonato
de sodio; busca un bonito plato hondo y llenalo a la mitad. Encima colocá
tiritas de cáscaras de frutas cítricas, ramitas de canela, pétalos de rosas,
flores frescas y hierbas aromáticas.
Aromatizante romántico: En una olla chica, mezcla una taza de agua,
una taza de vinagre,
una cucharada de extracto de vainilla, una cucharadita de clavo de olor y dos
ramitas de canela. Herví todos los ingredientes sobre fuego lento durante dos
minutos; colá el líquido y permití que se enfríe. Volcá la mezcla en un atomizador y agitalo antes de
usar. Podés modificar las proporciones a
tu gusto.
Aromatizador: En un frasco
de vidrio pequeño
con tapa de metal colocá ¼ parte del frasco de bicarbonato de sodio y 8 gotas
de aceite esencial, el que sea tu favorito… o cáscaras de algún cítrico.
Hacé agujeros en la tapa del frasco, y mezcla bien y tapá. Coloca tu aromatizante donde más lo necesites.
Hacé agujeros en la tapa del frasco, y mezcla bien y tapá. Coloca tu aromatizante donde más lo necesites.
Finalmente, el mejor aromatizante natural es el aire fresco. Varios estudios científicos sugieren que abrir las ventanas cuando se pueda es indispensable para la salud, ya que los espacios cerrados suelen acumular microorganismos patógenos que se disminuyen por medio de la competición de otros microorganismos benéficos que vienen de afuera.
0 comentarios:
Publicar un comentario