lunes, 6 de abril de 2015

Aromatizando la vida… en forma natural.

Tomá el control de tu vida y tu salud utilizando aromatizantes naturales. Los aromatizantes comerciales son tan dañinos para el ambiente como para tu salud. De hecho, los productos de limpieza químicos y aromatizantes en aerosol pueden causar problemas respiratorios. Estas recetas, al contrario, son completamente naturales y no tóxicas.

Aromatizante multiusos: Es fácil hacer un aromatizante para refrescar cualquier lugar con un atomizador. La manera más sencilla es llenar el atomizador con agua y unas gotas de tu aceite esencial preferido. Empezá con diez gotas de esencia para un atomizador de medio litro, luego ajustá las proporciones a tu gusto. Agítalo antes de usar.
Si preferís, en vez de utilizar aceites esenciales usa jugo de limón. Primero disolvé dos cucharadas de bicarbonato de sodio en dos tazas de agua caliente, después agregá media taza de jugo de limón. Permití que se enfríe y agítalo antes de usar.
Aromatizante decorativo: Mezclá dos partes de arena con una parte de bicarbonato de sodio; busca un bonito plato hondo y llenalo a la mitad. Encima colocá tiritas de cáscaras de frutas cítricas, ramitas de canela, pétalos de rosas, flores frescas y hierbas aromáticas.
Aromatizante romántico: En una olla chica, mezcla una taza de agua, una taza de vinagre, una cucharada de extracto de vainilla, una cucharadita de clavo de olor y dos ramitas de canela. Herví todos los ingredientes sobre fuego lento durante dos minutos; colá el líquido y permití que se enfríe. Volcá  la mezcla en un atomizador y agitalo antes de usar.  Podés modificar las proporciones a tu gusto.
Aromatizador: En un  frasco de vidrio pequeño con tapa de metal colocá ¼ parte del frasco de bicarbonato de sodio y 8 gotas de aceite esencial, el que sea tu favorito… o cáscaras de algún cítrico.
Hacé agujeros en la tapa del frasco, y mezcla bien y tapá. Coloca tu aromatizante donde más lo necesites.

Finalmente, el mejor aromatizante natural es
el aire fresco. Varios estudios científicos sugieren que abrir las ventanas cuando se pueda es indispensable para la salud, ya que los espacios cerrados suelen acumular microorganismos patógenos que se disminuyen por medio de la competición de otros microorganismos benéficos que vienen de afuera.

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